Sotheby's subasta dibujos inéditos que David Bowie diseñó para su primera exposición como pintor

Se calcula que podrían valer hasta 70 mil dólares. Su pasión por el arte era genuina y su producción, prolífica. Pero el músico temía que lo acusaran de oportunista y por eso expuso solo dos veces en su vida.

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Por qué lo recomendamos: Se dice que sus pinturas estaban influenciadas por su adoración a Frank Auerbach, David Bomberg, Francis Bacon, Francis Picabia. David Bowie fue una estrella de rock, y uno de los músicos más convocantes del siglo XX, pero vale la pena conocer este otro legado, que confirman su pasión y su sensibilidad para pensar la realidad y la historia y reflejarlas en bocetos, cuadros, litografías y dibujos.

David Bowie siempre estuvo pegado al mundo del arte, pero le preocupaba ser visto como una de esas estrellas del rock que de un día para otro se convierten en pintores aficionados. Había estudiado arte, música y diseño en la School of Art de Croydon, mantenía amistad con algunos de los artistas más audaces de su época, como Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat, fue un ávido coleccionista y él mismo se zambulló en la pintura en los años setenta, especialmente cuando se mudó a Berlín en 1976 para desintoxicarse de la cocaína y necesitaba un salvavidas. "No es un hobby de domingo, la pintura es una parte esencial de mi vida", dijo.

Y acaso porque le preocupaba no ser tomado en serio, únicamente expuso dos veces en su vida, la primera casi en silencio, en The Gallery, en Cork Street de Londres. New Afro / Pagan and Work: 1975-1995, que así se titulaba la exposición, reunió una veintena de pinturas, varias esculturas afro y unos papeles pintados de pared en los que aparecían el pintor Lucian Freud sumergido en un tanque de formol y un minotauro castrado, homenaje a Picasso, sobre un tradicional fondo floral típicamente inglés. Sendos rollos, que muestran al Bowie más desconocido, se encuentran ahora en subasta en la casa Sotheby's y se calcula que en conjunto podrían alcanzar un precio de hasta 70.000 dólares.

Los temores del autor de Ziggy Stardust o Heroes sobre la consideración crítica que merecería su obra plástica no eran infundados. Sus pinturas, influenciadas por el arte expresionista alemán, recibieron el varapalo de la crítica e incluso fueron comparados cruelmente con los pinitos artísticos del príncipe de Gales, que había expuesto en varias ocasiones sus bucólicas acuarelas. Al año siguiente, en 1996, reapareció en la Galería Daniel Blaise Thorens, en Basiela. Luego prácticamente nunca más se supo del Bowie artista visual, aunque según sus allegados habría seguido vinculado a los pinceles y el lápiz de dibujo, realizando collages y generando imágenes por ordenador hasta su muerte, en el 2016.

Para la exposición de Londres, Bowie escogió como motivo para el cartel uno de aquellos papeles pintados, en concreto el titulado Conflict , la imagen multiplicada hasta el infinito de un autorretrato desnudo del pintor Lucien Freud sumergido en una urna de formol, como si se tratara de un tiburón atrapado por Damien Hirst. Para la impresión del papel, el artista se alió con Laura Ashley, famosa por sus diseños florales tradicionales de colores pasteles. El rollo, por el que se puede pujar online hasta el martes 28, tiene un precio estimado de entre 25.000 y 40.000 dólares.

El otro diseño, The Crouch , reproduce un dibujo al carbón de un Minutauro, en claro homenaje a Picasso, cuyos genitales fueron debidamente castrados para que no colisionara con el convencional fondo floral de Laura Ashley y, sobre todo, las mentes de los ejecutivos de su compañía. En este caso el precio del rollo es de entre 20.000 y 30.000 dólares.

La pasión por el arte Bowie fue genuina: la pintura alimentaba su música y viceversa. Realizó numerosas entrevistas para la revista Modern Painters (Balthus, Damien Hirst, Tracey Emin, Jeff Koons, Julian Schnabel...), y fue un coleccionista obsesivo y adictivo, sobre todo de arte británico del siglo XX, pero también tenía un Tintoretto, La Anunciación del martirio de Santa Catalina de Alejandría , que adquirió en 1987 y lo mantuvo consigo hasta el final. Un tesoro secreto que sólo salió a la luz tras su muerte, cuando Sotheby's sacó a subasta cerca de 300 piezas, muebles de diseño aparte, que recaudaron más de 30 millones de dólares.

fuentes: La Vanguardia y agencias.

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